lunes, 31 de octubre de 2011

y uno se detiene ante la imagen que emerge límpida, precisa, incuestionable.
esa doble imagen con la que juego a imaginarme otras historias:
la del cristal como delgado puente
tendido sobre la abismal distancia que significa tu presencia,
y la de la máscara de otra mujer que existe sólo porque tu le das tu voz...
y ese detenerse,
es tomar por un instante la mano imposible,
la siempre postergada historia inaprensible,
soñar con disfrazarse por un instante
y alcanzar a oír esa voz sin cristales ni máscaras por un momento...
así sea para sentir cerrarse las puertas del sueño
con la irrevocable certidumbre de un cuarto en el que seguimos trabajando nuestro anonimato...
emerges a la vida,
tu cara surca el abismo y se me escapa,
roza con un hálito de imposibles
las aguas de un estanque que se conmueve en sus entrañas
y le regala más estrellas a la noche en su reflejo...
emerges a la vida,
con la palabra que te desnuda y se oscurece
llamando la atención sobre un espacio que re-creas,
que nace nuevamente, con otras dimensiones,
cuando decides dibujarlo en la palabra...
sí,
uno se detiene,
vibra en uno la resonancia de esa voz trayendo colores de otro espacio,
vibra en uno el anhelo desbordante de la palabra que se extiende
para surcar el abismo como tú lo haces,
para sin saberlo quizás,
tocar otra orilla,
en la que resuena la música inaudible de tu pelo libre celebrando al viento...

"Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos... La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso." Lorca.

lunes, 15 de octubre de 2007

¿De donde esta pujante fuerza que nos impulsa?
¿de donde y por qué este afan por lo inefable?

Esta sed insasiable por decir lo indecible, esta necesidad de parir un nuevo lenguaje desde las simples y faltas bases de otro que ya existe y que nos es insuficiente; este anhelo infatigable por quebrar las fronteras de la separatividad y sensibilizar otras existencias con el socorro de la estética creada por nuestras propias reglas, por nuestras propias manos y nuestra fuerza.


"Un poema es la palabra tatuada en los espejos,
una llama que purifica el alma
mientras se siembra en otras existencias...
Un desafío a nuestras limitaciones humanas
y una advertencia soberbia a la divinidad...
Es hacer honor al amor de Prometeo,
a su noble astucia,
a su audacia...
Es tomar de la misma vid de Apolo,
y burlar en un instante,
nuestra condena inherente a lo fugaz del tiempo,
a la proximidad de la muerte...
La ruptura inminente
con la virulencia asfixiante del patrón...
Es el ascenso
trazado por nuestra frágil existencia
en el oscuro camino de lo más hondo;
y a la vez,
el ascenso
trazado por nuestro paso
en lo más luminoso del firmamento...
Es un intento,
una bala con objetivos,
pero sin rumbos,
sin trayectorias pronosticables...
o una bala sin objetivos,
que va trazando hermosos giros
y caminos mientras sacia su sed
por alcanzar y lo inasible...
El punto exacto donde la palabra
enarbola su máximo valor
y se hace más estridente y firme que nunca,
habiendo aceptado su condena esencial
que puede remitirla al silencio y a la nada...
Es sencillamente,
en nuestra tentativa por la inmortalidad ,
la afirmación
de lo que parece imposible afirmar...
decir,
de lo indecible..."